yuzunyan: (Tesshi)

Hola a toda lectora que ha llegado a este pequeño LJ, al fin me he dedicido a empezar a publicar este fic que tanto tiempo lleva en mi cabeza, espero sea del agrado de la mayoría, es de Tegoshi y Massu como es de esperarse de mi xD

Hace tiempo que no escribo, no he tenido ni tanto tiempo ni inspiración pero me esfuerzo en hacer algo bien~ ^^ espero les guste~ :3

Título: Mi familia
Género: Romance
Advertencias: No hay
Parejas: Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa [TegoMass] (Puede anexarse alguna después)
Fandom: NEWS
Palabras: 2000
Tipo: Fanfic seriado

Capítulo: 1/15
Resumen: Una llamada cambiará la vida de Tegoshi y de Masuda, uno trabaja y el otro persigue su sueño ¿Alguien intervendrá? ¿De quién es la llamada? ¿Quién es Daiki?





Terminó de atender a las dos chicas con su brillante sonrisa, esa que había iluminado el lugar desde que él decidió empezar a trabajar ahí. La orden estaba lista y él, les indicó a esas chicas dónde podrían tomar asiento para atender al siguiente en la fila, la cual no era nada corta, el lugar era el favorito por los jóvenes todas las tardes de lunes a viernes y todo el día cuando era fin de semana… o vacaciones.

La jornada fue igual que todos los días, pesada pero muy satisfactoria, ese chico de unos 24 años, estaba seguro de que cada segundo invertido en ese trabajo lo acercaba más a su sueño, más aún cuando era un día de paga.

Su cabello de color negro azabache quedó cubierto con un gorro rojo de lana, y sus manos por su parte por un par de guantes del mismo color, una bufanda negra abrigó su cuello poco después, y para finalizar una chaqueta oscura cubrió su espalda y brazos,  no pasó mucho tiempo después y salió hacia la calle, al día siguiente le pagarían. Se decidió a pasear por el centro de su pequeña ciudad antes de llegar a casa.

- Ya es diciembre.

Fue un susurro, aunque si hubiese sido un grito, nadie lo hubiese notado, todos estaban muy ocupados en sus asuntos o tal vez la atmosfera no se prestaba a ponerle atención a un chico cualquiera, nadie lo notaba pero en ese momento no le importaba, hasta él se hubiese ignorado así mismo pues lo dijo justo cuando el árbol navideño que se había colocado a lado del kiosko, llamó la atención de todos con un montón de luces azules y blancas.

El chico sonrió para sí y dio prisa a llegar a su casa,  estaba seguro de que nevaría en cualquier momento y no quería enfermarse, además su madre le había prometido una rica cena y eso le motivaba bastante para llegar pronto.

Cuando estaba a un par de casas de llegar a la propia, notó las luces apagadas de una casa blanca, algo ya sucia por el tiempo que llevaba deshabitada, incluso el letrero de “Se vende” colocado hacía unos años, se veía muy mal, suspiró y sonrió a sus recuerdos, ahí solía vivir uno de los mejores amigos de toda su infancia.

Despejó su mente y entró a su casa, fue recibido con los brazos de su madre y una ligera llamada de atención a razón del tiempo que tardó y lo poco abrigado que iba “Dejaría de  ser mi madre si no se preocupara tanto”, fue lo que se dijo así mismo, subió a su habitación a quitarse la ropa de invierno y ponerse algo más cómodo para estar en casa, para poco después ir a cenar en compañía de su madre y su hermanito menor.

-Yuya –Su madre fue quien habló y al levantar su vista su madre le miró algo seria.

- ¿Sí? –Contestó  con precaución, su madre pocas veces era de las que miraban con seriedad, normalmente tenía un destello de cariño en su mirada permanente.

- Takahisa-kun habló, preguntó por ti –Dijo de manera directa, y este chico no hizo más que escupir lo que tenía en su boca, no había tenido noticias de su amigo desde hacía años, justamente desde que se había ido sin dar mucha explicación, le sorprendía bastante que le contactara.

- ¿Qué?

- Dijo que llamaría de nuevo, hoy mismo… quiere hablarte, no me dijo más.

Estaba claro que Yuya no iba a dormir hasta que Takahisa llamara y hablaran. Yuya tenía muchas dudas y preguntas que aclarar con su amigo, pero más le importaba (y preocupaba) a qué se debía su repentina llamada.

Pero esa noche Takahisa no habló. Tampoco al día siguiente ni al siguiente, el chico comenzaba a pensar que tal vez fue una broma de su madre o quizás lo había alucinado, pero aun así procuraba no tomar un turno extra ni llegar tarde a casa, prácticamente volaba después de cada jornada de trabajo a casa.

- Has actuado raro últimamente, Tegoshi –Durante su descansó escuchó decir a una voz familiar.

Ese fue Shige, su compañero de trabajo y ¿Para qué mentir? Uno de sus más cercanos y confiables amigos, tal vez, era en quién más confiaba desde que Takahisa había dejado la ciudad hacía unos años.

- ¿Raro? ¿A qué te refieres?

- No eres de los que van del trabajo a la casa sin desviarte tan siquiera un poco, despreciaste mi invitación a cenar ayer, no has sonreído tanto en estos últimos días. Algo no está bien.

- O tal vez tú eres demasiado fijado, Shige.

- Sabes que soy observador.

- Tienes razón.

- Y también sabes que no me puedes ocultar cosas.

- De acuerdo,  te diré solo porque también debe importarte a ti –El chico contrario levantó una ceja y puso atención a las palabras de su compañero – M-Massu habló a mi casa.

La reacción de Shige fue muy lenta, pero terminó haciendo un gesto de exagerada sorpresa, e incluso levantó la voz en un “¿Eh?” demasiado alto. Tegoshi sin embargo solo le explicó después que él no había atendido la llamada y que no había vuelto a llamar pese a la promesa de que lo haría.

-Esto es sospechoso, Tegoshi ¿Y si no era Massu? Quiero decir, se fue hace unos seis años y no nos ha contactado ni a ti, ni a mí, ni a Nakamaru, sus amigos más cercanos en todo este tiempo, de repente habla, pero solo a ti y no da señas de nada.

-Sé que es él.

- ¿Y eso?

-Tiene que ser él.

Tegoshi cerró la conversación y continuó su trabajo, si bien la suposición de Shige no le animó en lo absoluto, si le hizo bien decirle, pues de alguna manera parecía más real que la llamada si había acontecido.

Pasaron dos semanas y Tegoshi cada día tenía menos esperanzas de poder hablar con su viejo amigo, dejando de lado el hecho de que pudiese resolver dudas con él, y pensando también que tal vez ya era tiempo de olvidar su profunda amistad y centrarse en los amigos que tenía en el “ahora”, su sueño y el motivo por el que trabajaba arduamente.

No se deprimió en lo absoluto en ningún momento, pero a ratos le abordaba un sentimiento de preocupación ¿Qué era lo que le iba a decir? ¿Por qué ahora? ¿Por qué no había llamado de vuelta? ¿Por qué todavía le importaba tanto?

Sin embargo dejó que el asunto pasara, su madre no había dicho nada más y pronto llegaría el día de paga, ese sentimiento le hizo olvidarse todo.

Al llegar a su trabajo, no dudó en dar lo mejor de sí, después de dos semanas algo vagas, su resplandeciente sonrisa hizo acto de presencia maravillando a unos cuantos clientes, más bien femeninos, pero sí que dio ambiente al lugar, además él con ese ánimo era más rápido el servicio, más clientes, más ordenes, más ganancias, más propinas.

Al final del día el jefe del lugar; Tackey-san dio a cada uno de sus empleados su sueldo quincenal y un dinero extra que contaba como su “aguinaldo”. Cuando Tegoshi contó lo suyo un brillo destelló en sus ojos, pero solo sonrió suavemente agradeciendo la paga, así como después se despidió de sus compañeros. Y a diferencia de los días pasados se decidió a ir pasear un poco por el centro de su pequeña ciudad a ver el árbol navideño.

No llegó muy tarde a su casa pero  le sorprendió que su madre no le recibiera, solo vio a su hermano menor; Shori, que le hacía señas de que su madre estaba en la sala, por lo que en silencio se dirigió por el pasillo para llegar a la sala, su madre estaba al teléfono.

-Acaba de llegar. –La señora mencionó y por un segundó el corazón de Tegoshi se detuvo, al parecer Takahisa pidió hablar con él pues su madre le extendió la bocina del teléfono, sus pies pesaron una tonelada por un segundo y no los pudo mover, pero pronto reaccionó y prácticamente sin querer le arrebató a su madre el teléfono, se lo acercó al oído y pronunció algo que debía parecer un “¿Diga?”.

Le contestaron y de pronto sintió como si pudiese ver a su amigo de frente, como si no hubiese distancia alguna que los separase, la voz había cambiado, tenía un toque más varonil y mayor al que recordaba pero sabía que era él, la conversación pasó de un “¿Cómo estás?” a un “¿Qué has hecho?” en menos de lo que canta un gallo, parecía que había miles de cosas de contar, y tal vez así era.

Pero la curiosidad de Tegoshi pudo más, y antes de contestar otra pregunta de su trabajo articuló una pequeña pregunta
- ¿Por qué hasta ahora hablas…?

- Lo siento, no había tenido tiempo, pese a que dije que llamaría el mismo día que…

- Sabes bien que no me refiero a eso, Massu ¿Por qué después de seis años te dignas a contactarme? Pensé que éramos amigos más cercanos.

- Lo somos.

- ¿En serio?

- En serio, de hecho solo a ti me atrevo a hablar, no he hablado con nadie más que contigo, ni a Nakamaru o Shige.

- Lo sé, trabajo con Shige pero…

Algo escuchó Tegoshi que le cortó la idea, era una voz muy diferente a la de su amigo, se preguntó que podía ser mientras puso atención a como su amigo murmuró un “En seguida voy, solo me despediré de él…” la voz diferente articuló algo más y se extrañó. “No, no, solo ve a la cama”, escuchó después.

- ¿Qué fue eso? Massu, dime ¿Con quién estás? ¡Esa voz no era de tu madre o de tu padre!

- Claro que no son mis padres, no vivo con ellos.

-  ¿Qué?

Tegoshi escuchó como si alguien también se metía a la conversación por teléfono.

- ¡Papá!

- ¡Cuelga el teléfono de arriba, Dai! –Contestó Massu y acto seguido se escuchó como la orden pronunciada era obedecida – Lo siento, era…

-Tú hijo… Estás casado… tienes un hijo… ¿¡Por eso te fuiste?!

- Sí, no, bueno sí, Tegoshi tengo que decirte por qué te estoy hablando.

- ¿Eh?

-Tegoshi, ayúdame.

Y colgó, esa llamada, en especial esos últimos diálogos habían tenido mucha información implícita, pero no quería procesarla, su mejor amigo si acaso tendría 25 años, no podía tener un hijo, cierto era que seis años antes se había ido sin dejar rastro y a juzgar por la voz del pequeño este no podría tener más de 5 años, pero el tener un hijo incluía tener una esposa. Tegoshi no estaba en lo absoluto listo para asimilar como de pronto su mejor amigo tenía una familia.


No pensó mucho en eso, más que nada le preocupaba ese último diálogo. “Tegoshi, ayúdame”. Pero no fue hasta la siguiente semana cuando recibió otra llamada de su amigo, pero esta fue mucho más corta, pues solo él habló, en un diálogo que no duró más de 15 segundos.

“Estoy en Tokio, Tegoshi… yo  te necesito, ayúdame”.

No fue solo lo que dijo, si no también cómo lo dijo. Tegoshi aprovechó que solo su hermano estaba en casa; agarró la mochila más grande que tenía, puesto que no tenía maleta alguna, le metió unas cuantas prendas de ropa, abrió el buró al lado de su cama y sacó de él el resultado del esfuerzo de los últimos cuatro años, todo su dinero ahorrado para hacer realidad su sueño, el cual usaría para ir a Tokio y buscar a su amigo, eso era más importante ahora, al llegar a la entrada de su casa su hermano le bloqueó el paso, pero al ver la desesperación de su hermano mayor, le dejó pasar.

-Shori, dile a mamá que salí… no me esperen para cenar –Y se fue rumbo a la estación de autobuses más cercana.



 
yuzunyan: (Tesshi)
Título: Secreto a voces
Género: Romance
Advertencias: No hay :3
Parejas: Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa [TegoMass]
Fandom: NEWS
Palabras: 1880
Tipo: One-shot
Resumen: ¿Después de mucho tiempo ese secreto se confirmará? Aquello que todo mundo supone, pero que siempre parece ser inmediatamente negado a cualquier insinuación.


Desde que el instinto y la costumbre pudieron más que ellos en pleno concierto llevaban discutiendo que harían en todo el tour. No era secreto para nadie, ni los miembros de la banda que cuidadosamente se habían dado cuenta uno a uno en las tres giras, pero con nadie lo comentaban libremente; Porque nadie lo podía probar.

En cada locación, en su habitación de hotel discutían varias veces de como llevarían ellos dos el concierto, dejando de lado un poco la parte de la banda. Querían hablar entre ellos como darían a su manera ese “fan service” tan aclamado. Pero el resultado siempre era el mismo. Nada. Se dedicarían a dar el concierto.

Tegoshi estaba convencido de que el fan service daría algo de emoción al concierto, y no pedía mucho, simplemente ser un poco más cercanos entre ambos. Pero el argumento de Massu era un poco más convincente; era una gira más madura, con canciones con un significado muy diferente y que no pegaba nada con fan service.

“Pero…”

“Quedamos que era un secreto”

“Un secreto de casi 5 años, Massu”

Era algo que todos sabían pero nadie había confirmado. Cuando había una seña clara, al segundo ellos decían o provocaban que se pensase lo contrario.

Tenían una relación desde hacía cinco años de lo más formal y profunda que alguien pensaría; celebraban su aniversario, había regalos especiales, besos, abrazos, mimos, seguido se iban a quedar en la casa del otro aunque hacía dos años que habían adquirido una propiedad entre los dos en un lugar algo alejado de la ciudad para escaparse algunas veces.

Eran el uno para el otro, y aunque nunca se mostraban así, realmente lo eran.

Si a Massu le preguntaban “¿Qué miembro se ve mejor como mujer?”, sabía obviamente la intensión de la pregunta, y no queriendo dar algo que pensar contestaba: Shige.

Si a Tego le decían “¿Con qué miembro te gustaría salir si fueses una chica?” no queriendo que pensasen lo que era real contestaba: Keii-chan.

Estaban todo el tiempo ocultándose, pero todos sabían que se amaban. Quizás porque pequeños detalles inconscientes que no podían ocultarse; como el hecho de que se veían siempre al cantar, gesto que no necesitaban, pero siempre hacían. Cosas como esa armonía al estar juntos o los gestos naturales que no podían controlar al dormir cerca uno del otro.

Massu no era un negado al fan service como muchos pensarían por asco, porque si lo fuese no dejaría que en conciertos diferentes los otros miembros jugaran con él. Pero detestaba el fan service con Tegoshi porque no podía solo juguetear sin querer algo más.

Pero en sus primeros conciertos de la cuarta gira no pudo controlarse, era mucho tiempo después de su última vez como TegoMass en escenarios. Y la costumbre de abrazarlo pudo más con él que su siempre y casi intacto sentido de la prudencia.

Tegoshi fue feliz. “Quizás al fin”

Pero no fue así, actuaban distantes y dedicándose a las canciones enteramente; no dejaba de haber esa armonía entre ellos, pero no estaban abrazados o haciendo cosas que hacían sin miles de personas en frente, una banda y con micrófono en mano.

En la junta que hicieron en Nagoya discutieron.

“Dije que no”.

“Es el último concierto, hagámoslo por las fans, sabes que ellas quieren ver algo así”.

“Pero…”

“Por favor, Massu, tú me prometiste que lo haríamos público”. Poniendo una cara a la que nadie podía decir que no, Massu aceptó a decir que sí. Porque además, tiempo atrás había hecho una promesa con el rubio; hacer pública esa relación cuando fuese lo suficientemente fuerte y no fuese solo un juego o enamoramiento pasajero. Cinco años eran cinco años. Massu estaba seguro, y si Tego también lo estaba, no tenía más remedio que hacerlo.

El concierto final dio inicio, cada canción era especial. Recordaron un par de veces al público que sería el último concierto como TegoMass y prometieron dar lo mejor de sí mismos, haciendo bromas, sonriendo y saludando a muchas fans.

El ambiente como en cada locación tenía algo especial. Un concierto de TegoMass no era como un concierto de Johnnys normales, un concierto de TegoMass tenía una calidad vocal y musical muy superior a cualquier otro. No había baile ni efectos visuales demasiado llamativos. Eran sus mágicas voces las que encantaban ese recinto.

No era raro ya que tras una canción les aplaudieran con ganas, que algunas personas solo cerrasen sus ojos y se dejaran guiar por las melodiosas voces y la armonía que lograban con todos los instrumentos de la banda.

Y el momento llegó.

Una de las canciones más representativas de ese dúo, sin duda era su segundo sencillo, canción que casi les gustaba a un cien por ciento del público. Por lo especial de la letra, por el ritmo tan romántico, por esa sensación de enamorarse nada más al escuchar la canción. Era una canción para enamorados demasiado fuerte, por eso al dúo enamorado le encantaba y la incluían en todas las giras, esa canción era realmente especial.

Así iniciaron ese plan; actuando la canción más emblemática para ese par de enamorados, cada verso lo sentía, y se miraban con esas ganas de besarse, con cariño, con esa dulzura que los caracterizaba.

La primera parte de esa canción iba bien, las fans estaban doblemente emocionadas; era una canción de las consentidas y Massu parecía llevar muy bien su parte… Hasta que llegó esa parte especial, la parte que habían discutido. Un beso. Se darían un beso en frente de todas esas fans, un beso en público, sin pena, para así demostrar que TegoMass era más que un dúo musical.

En micras de segundo Tegoshi pasó de estar emocionado a feliz, y después a ansioso, la canción era lenta pero su corazón nada lo era, Massu estaba muy cerca de él, y sintió pánico. Ahí acabaría su secreto, lo sabía.

Massu reaccionó poco antes de esa parte donde decía que sus labios se aproximaban, y no podía permitirlo, a fin de cuentas no, sabía que Tegoshi se molestaría pero podría contentarlo después, le dio una cachetada, no fuerte ni dolorosa pero sí para darle a entender que no haría más. Tegoshi entendió a la primera y río torpemente.

La canción continuó como si nada, al igual que el concierto. Era el último y debían de terminarlo bien, justo así fue. Se despidieron de las fans, agradecieron su apoyo, su asistencia y a la banda. De nuevo una gira acababa y ellos seguían igual.

El staff y el equipo de grabación estaban ahí grabando el backstage final, para lo que sería el documental, dieron sus pensamientos acerca esa gira y de la promesa de un siguiente Tour y muchas ideas nuevas, así de cosas para su aniversario. Hubo agradecimientos a la banda de parte de ambos personalmente y ya sin cámaras después.

Los dos llegaron a sus vestidores, tenían que quitarse la camiseta del tour y abandonar después el lugar. La gira por fin había acabado, pero Massu al cerrar la puerta tras de él con seguro miró a su novio.

“Lo siento”.

Tegoshi no contestó y comenzó a buscar su mochila para cambiarse a su ropa normal.

“En verdad lo siento, yo…”

Se quedó sin habla, Tegoshi parecía ignorarlo. No era la primera vez que discutían, y sabía que era esa una forma de evadirle, pero no iba a caer.

“Respóndeme”

Pero no había respuesta alguna. Massu empezaba a desesperarse hasta que…

“Te amo, Taka”. Por primera vez en cinco años Tegoshi pronunciaba aquella frase. Al menos así de directa, miles de veces había dicho que lo amaba, pero solo muy pocas veces le había llamado por aquel diminutivo de su nombre. Usar ese diminutivo era demasiado especial.

“Yo sé que tu esperabas que… Espera ¿¡Qué?!”

“Perdóname tú a mi” Pronunció el menor.

“Explícame que quieres decir, Tegoshi”

Tegoshi sonrió, estaba a medio vestir pero le abrazó con cariño, acomodándose en su hombro como solía hacerlo cada vez que quería que el mayor le escuchase con mucha atención, este por su parte también le estrechó un poco contra él.

“Cantamos “Kiss~” Muchas veces antes, unas en un escenario como es común y muchas veces más en privado, sintiendo cada verso como ningún otro”. Massu solo asintió. “Pero, cuando la cantamos en privado, solo para nosotros en ese apartamento que es nuestro escondite, siento la canción tanto que quiero llorar de felicidad”. Massu de nuevo asintió, las primeras veces que se cantaron esa canción ambos habían llorado de felicidad, era un sentimiento tan puro el de ellos. “Te amo. Te amo muchísimo, y sé que lo sabes, sé también que el sentimiento es mutuo.”

Massu lo miró confundido y le beso su mejilla. Tegoshi solo continuó.

“Creía estar listo para que todo el mundo dejase de pensar en nosotros como una fantasía, quería confirmar ese secreto a voces que estoy seguro todo mundo conoce, incluso los miembros de NEWS, actuales y pasados, los miembros de la banda, los compañeros de la compañía, aquellas fans incluso… Quería gritar al mundo que te amo demasiado” Tegoshi siguió hablando. “Pero tú no me besaste, creí que sí lo harías, estaba feliz… pero en ese momento sentí pánico. Y me puse muy contento cuando te alejaste de mi”.

Massu le alejó un poco para verle bien ¿Ese era su Tegoshi? No estaba tan seguro, porque según él lo lógico era que su novio se pusiese casi verde de furia por haber echado a perder el plan, aún no entendía nada.

“Entendí que nuestra magia es el secreto”.

La cara de confusión del mayor le resultó muy divertida al rubio, y le miró sonriendo.

“Nosotros vivimos en un secreto Massu, nos amamos con locura ¿cierto?” Ambos asintieron medianamente sonrojados. “Tenemos nuestro propio mundo donde solo nosotros dos existimos, tenemos el privilegio de una vida amorosa privada, y me da igual si nos tenemos que disfrazar para ir a una cita, me da igual si tengo que decir que me muero por Keii-chan o si tú dices que Shige es mejor compañero que yo. Me da igual si medio mundo piensa que somos o no pareja, me da igual todo. Porque yo tengo mi mundo contigo.”

“Yuya…”

Masuda lo besó tiernamente, porque cada palabra era cierta, no importaba si lo hacían público o no. Importaban sus sentimientos y llevaba sí, cinco largos años de relación con él, pero mucho tiempo más adorándolo y queriéndolo. Lo amaba y tenía razón, su secreto era su mundo. Su romance era un secreto a voces. Nadie lo podía confirmar, ni su familia o amigos cercanos. Era algo que todos sabían pero nadie lo confirmaba.

Huyeron esa noche a su apartamento lejos del centro de la ciudad.

“Nuestro eterno amor secreto” Murmuraron justo antes de entregarse a ese amor compartido.
yuzunyan: (Tesshi)
Título: La cita de cada viernes
Género: Romance
Advertencias: Mundo alternativo(¿?)
Parejas: Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa [TegoMass]
Fandom: NEWS
Palabras: 1880
Tipo: One-shot
Resumen: Nunca trabajar en viernes por la noche. Esa es la regla de Tegoshi, y nadie cambiará eso, ni su propio jefe… Tenía siempre la necesidad de cumplir con su cita desde que no era más que un estudiante.

Estaba sirviendo un café de muy mal humor, se acomodó el moño de cabello antes de ir a dejarlo a la mesa dónde estaba ese cliente que se lo había pedido. Tomó una orden más y regresó a la ventanilla detrás del mostrador azul con decorados de un tono más claro de azul.

Se había peleado bruscamente con su jefe.

No mucho después fue a dejar la orden pedida e hizo pasar a un par más de clientes dirigiéndolos a una mesa y dándoles el menú: No había descanso, ese era el precio de tener un puesto en la cafetería más popular de toda la ciudad.

Paseó un mucho después por los vestidores y llamó por teléfono; por primera vez no llegaría temprano en viernes su casa y encargó a su mejor amigo que pasara de favor a darle de comer a su mascota.

Encontró a su jefe en la puerta de su vestidor y le miró con recelo, el otro le alcanzó a agarrar por la muñeca:

“Te dije ya como puedes salir temprano hoy” Murmuró en su oído.

“No me voy a rebajar a eso” Usó su voz normal, no esa melosa con la que atendía y servía a todos los clientes de la cafetería, su voz varonil que solo le conocían sus allegados y por desgracia su jefe.

“Tego-chan… Sabes que quieres salir temprano hoy. Y si cumples lo que digo… Te iras temprano si quieres todos los días.”

No pudo evitarlo y cacheteó a su jefe, le miró con un casi odio declarado yendo a trabajar de nuevo, no le iba a costar un despido, sabía que su jefe, Koyama estaba realmente encaprichado con él, lo supo desde que obtuvo el trabajo de mesera, sí de mesera. La cafetería había solicitado un mesero, él se presentó a por el trabajo y… Ahora era él era una mesera.

Koyama era el heredero del verdadero dueño de la cafetería, así que tomaba todas las decisiones del personal; y era un completo fetichista. No le importó que Tegoshi no tuviese experiencia alguna ni tampoco que había personas con mayor capacidad, le importó que ese chico que quería el trabajo de mesero tenía una cara demasiada linda como para no ponerle una peluca y un vestido.

¿Por qué aceptó Tegoshi? Porque era un trabajo bien pagado y tenía que pagar ya la inscripción al siguiente semestre de la Universidad. Además le encantó la promesa de que jamás iba a hacer el turno de viernes por la noche.

No, Tegoshi no tenía una novia. Tegoshi no tenía otro trabajo. Tegoshi no quedaba deshecho al fin de semana como para que le diesen esa noche libre. Tegoshi no hacía más que quedarse en casa esa noche, despierto ya hasta tarde ¿Por qué?

Porque cuando iba al instituto, un viernes en la noche escuchó de casualidad mientras terminaba una tarea, un programa muy peculiar de radio, no era de la música de rock que tanto adoraba, ni tampoco era una emisión radiofónica de algún partido de fútbol, mucho menos un reportaje de noticias deportivas; se traba de nada más y nada menos que un programa de radio que pasaba una que otra canción al tiempo en que el locutor contaba chistes, intentaba adivinar una que otra adivinanza mandada por algún radioescucha, daba consejos de moda y hasta de amor a otras tantas personas que le escribían contándole sus secretos anónimamente.

Y desde entonces canceló citas, salidas, películas y demás por escuchar siempre ese programa de radio; todos los viernes ya entrada la noche.

Pero ese día le habían dejado trabajar hasta muy tarde en la cafetería (que por cierto, era de 24 horas de servicio). No le molestaba realmente trabajar tan tarde, cualquier día estaba bien; salvo el viernes, su preciado viernes era intocable por las noches.

“Tengo una cita” Se dijo así mismo “Una cita cada viernes…”

Y como tonto; estaba enamorado de la voz de ese programa de radio. Y sabía perfectamente que trabajar ese viernes significaba perderse por primera vez esa emisión; faltar a su cita de cada viernes.

¿Era tonto? Por ese programa de radio había roto con una novia, también había dejado de lado a un par de amigos y ahora había cacheteado a su jefe (que merecido se lo tenía por asquerosas insinuaciones anteriores). Pero no podía evitarlo; “Master Hits” era su vida, y su locutor; “Masuda Takahisa” un amor platónico inexplicable.

Era increíble cómo se enamoró de una voz. No le importaba realmente la apariencia de ese chico, porque conocía según él; “su alma”. Su voz, sus pensamientos, hasta tenía idea de su sentido de la moda, creía conocer todo acerca de “Masuda Takahisa”, incluso su afición por la buena comida que en más de un programa se había dado a notar.

Y era celoso de ese amor platónico.

Si una chica de casualidad también escuchaba ese programa y le conocía se llegaba a armar una buena discusión de quién era más “fan” de Master Hits. Y era obvio; Tegoshi ganaba. Si alguien llegaba a decir algo en contra de su locutor favorito o de su programa favorito se volvía automáticamente un enemigo de Tegoshi.

No permitía que en su presencia alguien dijese algo como “Masuda-kun me encanta”, “¡Soy el/la más grande fan de Master Hits!” o “Masuda-kun es mi novio”… De todas las frases, la última era la peor, pues Tegoshi había llegado a un punto en que se creía la propia pareja de Masuda: La cita de cada viernes consistía en prender su radio y escuchar su voz a la misma hora, sonriendo, riendo y disfrutando por lo que decía el buen locutor. Llegaba al extremo de sonrojarse por cosas que “Masuda diría a su novia”.

Esa era también, una de las razones por las que aceptaba ponerse ese traje de servicio al estilo francés. Sí de una Maid, el uniforme de la cafetería. Quería ser “la pareja perfecta de Masuda”. Aún si eso implicaba usar un vestido, recibir miradas tanto de clientes como de su jefe nada cómodas o cosas de ese estilo; “Practico para ser la mejor pareja de Masuda”. Ese siempre fue su pensamiento.



La noche llegó y los clientes disminuyeron, Tegoshi era la única “mesera” en turno, no era necesaria otra más. Y eso le enojaba más.

Y se le ocurrió… Fue al estéreo que ambientaba la cafetería con música clásica y no le importó. Rápidamente buscó esa estación que miles de veces había escuchado, la estación que conocía tan bien como la palma de su mano; aquella que en su casa siempre estaba sintonizada; Y la voz de Masuda lo maravilló a él, y extrañó al par de clientes del lugar.

De nuevo fue al mostrador, sonrío tomando asiento; nadie requería de sus servicios en ese momento y se dedicó a disfrutar; No era nada raro viéndolo desde el punto de vista de un cliente, pues no aparentaba nada más que una jovencita que ponía cara risueña al escuchar la bonita voz que ahora inundaba la cafetería.

Y es que su cara al escuchar a Masuda, se transformaba a una completamente enamorada.

Fue mágico ese tiempo en que Tegoshi escuchaba el programa, embelesado, y totalmente absorto en ese mundo; en esa cita donde solo hablaba Masuda… Cuando acabó; Tegoshi estaba tan feliz que con una sonrisa de oreja a oreja dio la cuenta a los últimos clientes aparentes de esa noche.

Así pasó; hasta llegar ya al sábado, Tegoshi se aseguró de que nadie revelase de su travesura para no “faltar a su cita” y se disponía ya a irse; le quedaba una hora más de turno, es decir atender a los que fueran a por su café matutino.

Atendió un par de mesas y una compañera llegó a ayudarle. Y atendió un par más, ya faltaban dos minutos para el término de su turno y… El alma se le calló a los pies. Literalmente; tiró la charola que llevaba la taza vacía de café...

La voz que pedía el menú a su compañera no era otra más que la que conocía mejor que la propia…

Volteó sin poder dar crédito: era mejor que en sus sueños: Masuda Takahisa era perfecto. Nunca pensó realmente que un hombre le atraería tanto algún día, pero… Masuda Takahisa con su voz le conquistó y alguna vez pensó que realmente no le importaría su físico… Pero de haber sabido que estaba tan bien físicamente… Quizás habría reconocido antes que se había enamorado de él.

Cuando su compañera fue hacia el mostrador en espera de la decisión de Masuda Takahisa; Tegoshi no tardó en rogarle que le dejara atenderle, le prometió la propia de toda su noche y la que Masuda le diese… Cualquier cosa para poder estar cerca de ese amor platónico. Y para su suerte; esa compañera accedió.

“Soy Yuuko, ¿Qué le voy a servir, amo?” De esa frase dicha, solo le agregó el nombre como de costumbre; era parte del servicio dirigirse al cliente como “Amo”. Pero es cierto que usó un tono de voz que incluso practicó antes, un tono especial para ese locutor que le tenía medio loco.

Masuda pidió con una deslumbrante sonrisa un café con una orden de galletas.

Y Tegoshi no tardó en traer su orden. Masuda se maravilló con el servicio, y cuando “Yuuko” dijo: “Vuelva pronto, amo”, el locutor no dudó en responder:

“Por supuesto”.

Y a partir de entonces, Tegoshi siempre pidió el turno de viernes por la noche para poder atender a Masuda cada sábado por la mañana antes de irse a su casa, así pudo tratar aunque sea un poco a su amado locutor…

“Tegoshi”

“Dígame, Koyama-san”

“Estás despedido”

La razón fue que después de un par de meses el traicionero cocinero de la cafetería contó su travesura de cambiar la música de la cafetería para poder oír a su locutor. Tegoshi se enfadó como nunca primero; porque ya no podía tratar a su amor platónico, no podía más ser esa adorable mesera que le llevaba sin demora su café con galletas o pastel o cualquier cosa que pidiese... Y segundo: porque Koyama tuvo el descaro de pedirle un “favor sexual” a cambio del empleo.

Enfadado y triste iba pateando una lata camino a su casa; era miércoles y suspiró pesado… No se había despedido de su locutor…

La lata se detuvo golpeando a alguien: Tegoshi volvió a sentir que el alma se le caía; golpeó a no otro que Masuda Takahisa, se puso rojo, no solo por encontrarlo así, o por haberle pegado, sino porque estaba vestido de chico, y era la primera vez que lo veía estando vestido como un chico normal.

“Lo siento”.

“¿Te han despedido, Yuuko?” Preguntó Masuda con un tono de voz tranquilo.

“Eh… Sí, me despidieron de la cafetería…” Contestó distraído, cayendo en cuenta; Sabía Masuda que Yuuko era un chico.

“Eso es bueno, ahora no me sentiré incómodo de pedirte que vayamos a comer algo” Masuda le sonrió. Era como que magia y no muchas palabras fueron de explicación, ahora Tegoshi tenía no solo un amor platónico. Tenía un novio con un programa de radio… Y no solo una cita cada viernes con la radio… Si no también una cada miércoles por la noche con ese locutor que tanto tiempo lo tuvo loco.
yuzunyan: (Tesshi)
Título: Cumpleaños
Género: Infantil… (¿?)
Advertencias: Ligero Mpreg(¿?)
Parejas: Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa [TegoMass] (Leve... hasta eso, es como que alejado de la pareja el fic XD)
Fandom: NEWS & Hey Say JUMP
Palabras: 1600
Tipo: One-shot
Resumen: Dai-chan pasa el peor… ¿O mejor? Cumpleaños de su vida, ¿Entenderá bien lo que significa tener a sus padres con él?

...

Adornos por todos lados, de colores por supuesto, globos de varias formas y tamaños, demasiado llamativos, serpentinas por todo el lugar, un gran letrero de felicitación hacia el pequeño de la casa, unos diez niños en esa casa ansiosos por comer de los dulces de la rara piñata de Pingüino especialmente mandada a hacer para la ocasión. Unos cuántos padres que supervisaban que el pastel de colores (algo grande, considerando el número de invitados) permaneciera completo hasta la hora adecuada.

Era un cumpleaños, era el cumpleaños número 6 de Daiki.

Sus amigos cercanos estaban en esa fiesta y todos se presentaron con un buen regalo y verdaderas felicitaciones hacia el pequeño cachetón. Pero Daiki no estaba nada feliz, estaba muy molesto.

Su tío Koyama le intentó animar haciéndose el tonto como solía hacer pero de nada sirvió. Por otro lado, su mejor amigo, Ryosuke lo animaba a jugar en ese brincolin inflable que había en aquella fiesta y que claramente era el juego más divertido de la fiesta… Y Daiki se negaba.

¿Por qué? porque ni “mamá” ni “papá” estaban. Ellos, le habían explicado a su hijo lo mejor posible que no podrían celebrar con él todo el día de su cumpleaños, debido a un fuerte compromiso que no podían cancelar. Daiki entendía a su corta edad que sus padres eran personas muy ocupadas, y que no siempre podían estar todo el día con él… Pero… “Es mi cumpleaños”, pensaba triste.

La hora de la comida llegó y un suculento banquete de sopa de pasta y un guiso de carne con suficientes verduras estratégicamente coloridas y colocadas fue servido. Koyama, que adoraba a su sobrinito, le animó un poco diciéndole que fue su madre y su padre quiénes pasaron a preparar toda la comida de ese día, pensando en que Daiki debería comer algo rico y saludable en ese día tan especial. A regañadientes Daiki terminó accediendo a comer… Y porque su tío le dijo además… que sus padres no tardarían en llegar.

Ryosuke principalmente lo animaba y ahora con lo que sabía, Daiki se dispuso a jugar con ganas con sus amigos, y la pasaron en grande correteándose por todo el jardín, paseándose por la casa, y sobretodo saltando alegres en ese brincolin que no por casualidad tenía forma de pingüino.

Tocaron el timbre, y Daiki corrió con su tío Koyama para ir juntos a abrir.

No eran sus padres, para desilusión de Daiki, era una amiga más de su colegio con un gran envoltorio en manos que le entregó.

“¡Felicidades, Dai-kun!”. Exclamó la niña con una sonrisa de oreja a oreja, mirando a su amigo.

“Gracias… Midori-chan…”. Suspiró el pequeño Daiki mientras su tío recibía a los padres de la niña en cuestión.

Ella y sus padres comieron y el ánimo de Daiki bajaba de segundo a segundo. Extrañaba jugar con su papá, que era mucho más divertido que sus amigos, o eso pensaba… Extrañaba oír cantar a su mamá, como lo hacía en cada cumpleaños.

Se sentó un poco aislado con ganas de llorar “Este cumpleaños apesta”, pensaba y por poco sus lágrimas amenazaban con salir, sabía que si empezaba a llorar no pararía hasta escuchar a sus padres con él. Y así llegó la pequeña Midori a su lado.

“¿Qué tienes, Dai-kun?”

“Nada…”.

“No me puedes engañar”.

Daiki no contestó, sentía que si hablaba empezaría a llorar, así que Midori le sonrío.

“¿Vamos a jugar con Ryo-kun?”. Le preguntó refiriéndose a Ryosuke que los llamaba con su mano.

“Ve si quieres…”

Midori guardó silencio y suspiró.

“Dai-kun… Yo le prometí algo a tú mamá y a tú papá pero no me gusta verte triste así que te lo diré”.

Eso logró captar bien la atención de Daiki, en esos momentos las palabras “mamá” y “papá” le afectaban mucho más que en ningún momento en su vida, pese a tener a todos con él… Daiki jamás se había sentido tan solo… ni abandonado.

“Llegamos tarde porque mamá tuvo que ir al médico, resulta que yo voy a tener un herma…” Daiki se confundió. Midori lo vio y sonrió. “Eh… mejor no digo nada, o si no tus papás se enojaran conmigo, ven ¡vamos a jugar!”

“Dime de que se trata… Midori-chan”. Daiki seguía confundido.

“Solo puedo decir que no van a tardar tus padres, y que me dijeron que ¡Quieren encontrarte jugando feliz conmigo, con Ryo-kun, con Kei-kun, con Hikaru-kun y con todos!”

Daiki no hizo más que creerle a su amiga, sabía que tenía razón, sus padres siempre dicen que lo que más aman es ver la sonrisa de Daiki. Y de nuevo intentó jugar. El tiempo transcurrió con velocidad y la tarde ya estaba cayendo…

El tío Koyama trajo las velitas del pastel, seis velitas de colores que colocó en el pastel y llamó a todos los niños. Daiki se asustó muchísimo. No quería cortar el pastel sin sus padres presentes, él sabía lo mucho que su padre amaba el pastel y lo mucho que su madre amaba tomar fotos de esos momentos. Volvieron sus ganas de llorar.

Y ahora no pudo contener esas lágrimas. Empezó a llorar como hacía mucho que no lo hacía, extrañaba tremendamente a sus padres, quería estar con ellos, se arrepentía de haberse portado mal rayando con sus crayones las letras de una canción que su madre practicaba, se arrepentía de haber tirado el plato de las últimas gyozas de la semana pasada de su padre. Se arrepentía de haber huido de su madre a la hora del baño la noche anterior, se arrepentía de haber roto y ensuciado una sudadera de su padre cuando jugaba en el jardín y el viento por accidente la había dejado al alcance de sus manos. Se arrepentía profundamente de haberle gritado a su madre que no comería verduras jamás, se arrepentía de haber rechazado jugar con su padre unos días atrás…

“¡Papá! ¡Mamá!” Gritó Daiki sentándose en el suelo, era el peor cumpleaños de su vida, se dijo a sí mismo y sintió un dos pares de brazos que lo sostenían, reconoció la calidez única de ellos, sintió el beso en su cabello de su padre y el beso en la mejilla que su madre le daba, los abrazó y lloró más.

Su papá lo cargaba ahora, y le consoló poco a poco, Daiki ya estaba contento pero se sentía con necesidad de una explicación. Su rostro le divirtió a su madre y le sonrió.

“Dai-chan~

Vamos a partir el pastel ¿Sí?”. Su madre le pidió y Daiki no pudo negarse.

Partieron el pastel Daiki y su papá juntos después de cantar todos alegremente “Feliz cumpleaños” al festejado. Cada uno comió su pedazo de pastel y alabaron al tío Koyama, que había hecho se pastel.

“Dai-chan… Yuya y yo tenemos que darte tú regalo de cumpleaños~” Dijo su papá, con una expresión seria y Daiki entendió a la primera. Era algo muy especial e importante. Todos se sentaron en el jardín con la poca luz del día que quedaba y así fue como, con ya todos en silencio, Tegoshi habló dirigiéndose a todos pero mirando a su pequeño hijo.

“Massu y yo… lamentamos mucho llegar tan tarde, Dai-chan”. Inclinó su cabeza junto con su esposo ante su hijo. “Pero es que hemos tenido que hacerlo así…” Tegoshi intercambió una rápida mirada con Massu y continuó, entregándole mientras hablaba dos cajas de regalo a su pequeño hijo de ahora 6 años. “Este es tú regalo”.

Daiki abrió con ganas el primer regalo, el cual era notoriamente más pequeño que la gran caja que había a su lado. Masuda se posicionó atrás de su amado rubio para abrazarlo por la espalda y acomodando su cabeza en el hombro de su Tego. Cuando el pequeño vio su regalo se quedó mudo. No sabía que era.

Los padres de Midori, el tío Koyama y la propia Midori aplaudieron. Masuda habló explicando a su hijo, acariciando un poco el vientre de Tegoshi.

“Vas a tener una hermanita, Dai-chan, eso que tienes en tus manitas es la primera foto de ella~”

La fiesta en unas horas después dio fin. Los invitados se fueron y la pequeña familia de ahora cuatro reposaba en el sillón.

“¿Hermanita?”. Preguntó Daiki abrazando al pingüino gigante de peluche que sus padres le regalaron. Sus padres asintieron. El pequeño de 6 años sintió miedo. No quería que sus padres le pusieran atención a una nueva bebé, sabía de antemano y por sus amigos que eso le quitaría méritos y privilegios de hijo único.

“Pero Dai-chan, siempre será el consentido Dai-chan”. Aseguró Yuya, adivinando los pensamientos del pequeño.

“¿Sí?” Y mientras el pequeño con su pingüino decía esto, Masuda lo llevó a sentarse entre Yuya y él, abrazándolo con sutileza.

“Dai-chan nos tendrá que ayudar eso sí… Porque además… Dai-chan va a escoger el nombre de su hermanita”. Pronunció Masuda haciéndole cosquillas a su hijo.

Y Daiki se sintió mimado de nuevo, su madre le cantó un rato después, su padre se puso a jugar con él en la alfombra y los tres después se fueron a dormir. Daiki sabía que pronto sus padres se ocuparían de su hermanita. Sabía que él tendría que cuidarla también. Sabía que tendría que compartir cosas con ella. Sabía que ahora pasaría a ser el hermanito mayor… Y cuando se vio así mismo así… Se sintió tan feliz que se fue a la habitación de sus padres y le habló al pequeño vientre de su madre… “¡Gracias por darme el mejor regalo, seré el mejor hermano mayor el mundo…!” Dudó un poco y continúo. “¡Hikari-chan, ya quiero verte y cuidarte!”
yuzunyan: (Tesshi)
Título: Último y primer beso
Género: Romance
Advertencias: Ninguna.
Parejas: Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa [TegoMass]
Fandom: NEWS
Palabras: 1710
Tipo: One-shot
Resumen: Existe una curiosa tradición de año nuevo, por la cual Tegoshi y Shige organizan una fiesta todos los años… Pero Tegoshi nunca puede cumplir con esa tradición.

Cada año se organizaba una fiesta de año nuevo entre mis amigos y yo, solíamos advertir que tenían que ir en pareja para no desentonar en la fiesta, pero el propósito siempre era convivir, al menos hasta que cumplí mis 21 años era una de las cosas que más me llegaba a emocionar, pero ahora, con esta edad… Lo que menos quería hacer era, esa fiesta.

Como organizador tuve que prestar mi casa para este evento, ya que mis amigos sabían que mis padres se habían ido a su segunda luna de miel abandonándome a mi suerte en las fiestas decembrinas, por lo que desde la comida, la música y los invitados eran casi mi responsabilidad… Escoger invitados fue fácil, eran casi los mismos de todos los años, a veces unos más a veces unos menos.

Cuando Shige me insinuó que invitase al chico del gimnasio quería morirme.

El chico del gimnasio no era otro que un pelirrojo con un cuerpo bien trabajado que era instructor tanto de baile como de natación y pesas. Él y yo congeniamos desde un inicio, debido a que a ambos nos gustaba mucho el ejercicio y el baile. Nos hicimos amigos y hasta intercambiamos el número de móvil.

Shige me contó un día que vio a una pequeña chica siempre lo esperaba al final del día. Y yo sin saber por qué, me enfadé muchísimo.

Y aun así, lo invité cortésmente con una semana de anticipación, en Navidad, a lo cual el pelirrojo accedió.

Llegó la mañana del 31 de diciembre y me despertó Shige, diciéndome que me ayudaría a preparar la comida, pues su novia le había dicho que llegaría sola a la fiesta, sonreí irónico, y acepté su ofrecimiento. Entre los dos preparamos muchos aperitivos, sería una fiesta de jóvenes. Chicos y chicas.

Los primeros invitados en llegar fueron amigos de Shige, Nishikido-san y Ohkura-san con sus respectivas novias, a las cuales encontré demasiado guapas y extrañamente conocidas, Shige me explicó que eran modelos de unas cuantas revistas.

Después llegó la novia de Shige acompañada de su mejor amiga y Keii-chan, el cual me saludó como siempre lamentándose de que este año no pasaría el año nuevo con su novia. Ignoré un poco su sufrimiento y le invité a que tomase algo de refresco pues aún era temprano.

Llegaron amigas, con sus novios. Y amigos, con sus novias. Así es, una fiesta de puras parejas. Y empezó la burla de cada año… “¡Tegoshi-kun no tiene novia… otra vez!”.

Y es que, pese a que lograse tener novia a lo largo del año, jamás podía pasar un año nuevo con alguien especial, siempre rompíamos antes, o no podíamos coincidir, cosa que llevaba al final de relación cada vez. Me aguanté bien la burla… Tenía una razón de ser esa fiesta para nosotros, Shige y yo organizamos la primera fiesta hace ya cinco años para hacer lo que vimos en algún programa gringo: Dar el último y primer beso del año.

Y desgraciadamente, yo nunca doy ese beso.

Cuando ya dieron las once treinta de la noche, alguien tocó el timbre, se me hizo muy raro pues habían dejado de llegar los invitados hacía una hora y creía que ya nadie más nos faltaba. Pero cuando abrí la puerta vi mi equivocación; ahí estaba el pelirrojo del gimnasio, acompañado por una pequeña chica de cabellera negra y larga, suspiré.

“¿Llegamos tarde, Tegoshi-san?” Me habló, y yo negué con suavidad haciéndolos pasar, y sin quitarle la vista de encima a aquella chica que entró. “Es mi novia, Kazumi… Kato-san me dijo que era mejor si venía con ella”.

Asentí como si le restara importancia al asunto, pero no era para nada así, estaba más enfadado que cualquier otro año en el que no había tenido novia.

Se sirvieron un poco de alcohol y suspiré sentándome en el sofá de mi padre

11:40

Todos se empezaron a emocionar y entre Shige y su novia empezaron a llamar a todos frente a la televisión, estábamos viendo un programa de fin de año con lo mejor de la música, y precisamente se haría la cuenta regresiva, la cual seguíamos desde que iniciamos con esa tradición.

11:45

Aún faltaban un par de personas en la sala, Nishikido-san y su novia, a los cuales encontraron en el baño del cuarto de mis padres, suspiré. Tendría que limpiar ahí mañana.

11:52

Nishikido-san tenía su camisa arrugada y marcada por el labial de su novia en el cuello. Shige estaba de cariñoso con su novia. Keii-chan veía atento la televisión pues su ídolo estaba cantando su última canción del año. El pelirrojo y su novia estaban tomados de la mano, platicando alegremente de a saber qué cosa. Los demás estaban ya ansiosos.

11:56

Los minutos pasaban con mucha lentitud y de no haber sido el anfitrión de la fiesta me habría ido a dormir ya. Quería a todos fuera de mi casa. Jamás volvería a organizar una fiesta de año nuevo.

11:58

Todos ahí tomaron a su pareja de la mano, se susurraban cosas, los tipos de la televisión alegaban que estar por esperar un nuevo año era muy emocionante. Hablaron de lo que traería el siguiente año. Estaban emocionados.

11:59

Desesperante. Maldito reloj ¿No podrías ir más rápido? Quiero echar a toda esta gente de aquí, quiero estar solo y dormirme ya… El pelirrojo está tomando el rostro de su novia entre sus manos, le sonríe y le dice cosas que no alcanzo a oír. Eso es mucho para mí.

“¡Massu!” Me atrevo a gritarle desde ese sofá, hasta dónde él estaba… el centro del sillón con su novia. Atravesando toda la sala, llamando la atención de todos.

11:59:20

Todos me callaron con la mirada y yo suspiré, pero “Massu” se me quedó viendo, yo suspiré y le subieron el volumen a la televisión.

11:59:30

Quedaban treinta segundos del mugroso año y estaba más cabreado que nunca, no podía despegar mi vista de Massu y su novia, por alguna razón quería llorar. Y me levanté de mi sofá.

11:59:40

Este año no me quedaría sin mi beso.

11:59:45

Caminé atravesando la sala y la visión de mis amigos al televisor sin importarme nada, miré al pelirrojo y sonreí un poco, tomé una de sus manos con brusquedad, haciendo que él soltase la mano de su novia, y al mismo tiempo también soltase su rostro, porque intentó apartarme.

11:59:50

Todos mis invitados me veían raro, y la novia de Massu más aún. Sonreí de la manera más inocente que conocía, y al segundo siguiente de que esa chica pequeña me sonrió (Aunque con algo de inseguridad) jalé a Massu conmigo.

11:59:55

No había mucho tiempo, Massu se confundió y eso me permitió avanzar con él valiosos metros hacia el baño, los demás dejaron de hacernos caso pues ya no interferíamos con la visión a la pantalla.

“¡Cinco, Cuatro!”

Se escucharon ya sus voces de emoción y logré meter a Massu en el baño, conmigo, su novia no había podido alcanzarnos, sonreí mirando a mi “amigo” y este me miró con reproche.

“¡Déjame salir! ¡Debo volver! El beso…”

“¡Tres, Dos…!”

No hice caso de lo que mi amigo me decía, más bien ese pelirrojo. Yo no podía soportar otro año sin mi último y primer beso del año. Pero mucho menos ver como ese adorable pelirrojo besaba a alguien más en esa fecha tan especial.

¡No, no podía! Y actué por impulso. Por instinto. Por ganas. Por deseo.

Me acerqué a él, mis manos sujetaron con fuerza su camisa, atrayéndolo a la fuerza hacia mí, hacia mi rostro. Hacia mis labios.

“¡Uno…!” Y no fui capaz de escuchar nada más, mis sentidos se concentraron en él.

Mis labios ejercían una presión sobre los de él, era un beso apretado, superficial, y doloroso para mí. ¿A esto me rebajé? ¿A esto tengo que llegar? ¿Tengo que quitarle un beso a un chico solo porque me molestó que yo no tuviese un beso como todos los demás? ¿Por qué él y no la novia de él? Eso hubiese sido lo normal…Pero no lo que yo quería.

La fuerza de voluntad aún existía en mí y no era capaz de aflojar aquel agarre en él, y lo que más me dolía era que notaba su rechazo, sus labios estaban quietos, en ningún momento sentí que correspondía a mi tonto beso impulsivo, y mis ojos que gracias a Dios estaban cerrados, se salvaron de su mirada de asco que seguramente tenía reflejada.

Pese a todo, sus labios eran dulces, suaves, deliciosos, como si fuesen un par de labios perfectos. Me dolían. Me dolía su suavidad, emanaban algo que yo no conocía… y empezaba a llorar. Era un idiota.

Mi agarre se empezó a aflojar, mis manos habían perdido toda la fuerza que habían ganado segundos antes, comenzaba a desistir, estaba por separarme cuando o mi mente me empezaba a jugar un cruel juego o de verdad él me estaba respondiendo al fin.

Fueron segundos eternos.

Sus brazos, fuertes y seguros me rodearon por mi cintura, con mucha seguridad, no dejando que me separase de él. Y yo…deslicé suavemente mis brazos por sus hombros, para luego abrazarle por el cuello. Al mismo tiempo ambos ladeamos un poco nuestro rostro y el verdadero beso comenzó.

Él era un verdadero maestro de los besos, me besaba con ganas, con dulzura, con emoción, con suavidad y también deseo. Me transmitía todo lo que ningún beso algún día me había dado. Una pequeña parte de mi cerebro procesó la idea de que nadie nace sabiendo besar así. Esos ¿Celos? Fueron erradicados tan rápido como aparecieron.

No profundizamos mucho en ese beso, nos separamos tras unos cuantos instantes, lo miré y no pude comprender ese sentimiento de su mirada… suspiré y con pesar casi me separo de él algo brusco.

“Lo siento” dijo él. Y yo me quedé sorprendido. Quién debería pedir la disculpa soy yo. “Debía haber venido solo… yo quería… bueno…” El empezó a tartamudear y sonreí un poco.

“Bésame de nuevo” Y él lo hizo… Vaya que lo hizo…

Mucho tiempo después supe que yo le gustaba, así como inconscientemente el me gustaba. El resto es historia. ¿Kazumi? Bueno, Kazumi tiene salud y yo a Massu, eso es lo importante.
yuzunyan: (Tesshi)
Título: Noches de Navidad
Género: Romance / Locura
Advertencias: Ninguna.
Parejas: Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa [TegoMass], Koyama Keiichiro x Shigeaki Kato [KoyaShige]
Fandom: NEWS
Palabras: 2300
Tipo: One-shot
Resumen: Una amiga de Tegoshi lo envidia con ¿Locura? La felicidad que brinda la Navidad no debe ser cuestinada.


Cuando me ofrecieron el puesto de directora en un Manicomio, sinceramente pensé que era una buena broma, pero al ver la seriedad de mi mejor amiga y también superior, supe que no tenía otra opción más que aceptar de mala gana. No era lo que quería, pero de igual forma la paga era fabulosa.

Soy una chica pudiente, estudié varios años varias ramas de la psicología y la psiquiatría, me consideran un prodigio en estas ciencias y se piensa que mejor lugar para mí no puede haber. Le comuniqué esta noticia a mi mejor amigo Tegoshi, en una cena de una noche de Diciembre.

A Tegoshi lo conocí en mis primeros años del estudio de la Psicología, pero el no terminó la carrera, se retiró un año antes de terminar, pues se enamoró perdidamente de un buen chico que en ese año terminó la carrera en Gastronomía. Siempre pensé que ese era el error más grande de su vida, pero, cada vez que lo frecuentaba… Lo veía más feliz que antes. Se refería a su novio como “Su Cachetón”. Estaba realmente enamorado.

Esa noche, cuando le dije de mi nuevo trabajo no hizo más que felicitarme y me llevó a un pequeño restaurante, cuyo dueño no era otro que “Su Cachetón”. Lo admito; su graduación con honores era bien merecida, la comida fue especialmente deliciosa. Los dos me felicitaron y me retiré, envidiando un poco a Tegoshi. Él era feliz, ¿Y yo? Estaba por ganar buena cantidad de dinero por ser directora de ese Manicomio… Y no era feliz.

En los primeros días de mi nuevo trabajo, me dediqué a conocer a todos los que estaban ahí conmigo, pacientes y otros psiquiatras, psicólogos y enfermeras. Puse especial atención en mis pacientes y pensé que debía tratar bien con ellos. Conocerlos. Entenderlos. Ayudarlos… Y hacer que disfrutaran lo más posible (y normal) de su vida.

Conocí casos realmente tristes.

Había una pareja, realmente triste en especial. Un chico tenía en su poder unas diez copias de un solo libro, y siempre cargaba con estas por todo el lugar, repetía constantemente “Shige~~~”. De primera instancia, sospeché que tendría alguna fijación por algún personaje del libro que tenía, pero luego una enfermera me explicó que “Shige” era el autor de ese libro.

“Shige~~ ¿Dónde estás?”

“Podríamos buscarlo si quieres…~”. Le contesté un día y aunque se asustó un poco, me sonrío, dejando uno de sus ejemplares entre nosotros. Le sonreí y como mejor pude, empecé a platicar con él. “¿Qué es Shige para ti…” me detuve a leer su apellido y continué “… Koyama-kun?”

El me sonrío, y reconocí en su rostro la misma expresión que ponía Tegoshi, cuando llegaba a hablar del “Cachetón”, fue por eso que no me sorprendió en lo más mínimo cuando este chico, tras dudar unos segundos, me contestó en un murmullo:

“Es el chico que amo”

Me explicó, a través de varias pláticas que Shige era su mejor amigo de la infancia, que Shige era quién lo ayudaba y aunque ese “Shige” era unos años menor, era mucho más inteligente. Pero pese a toda su explicación, yo no entendía el por qué Koyama-kun estaba ahí, abrazando esos libros, ya que siempre que se lo preguntaba, Koyama-kun rompía a llorar, me gritaba o empezaba a leer su libro con desesperación, tampoco me explicaba nunca como es que ese “Shige” se convirtió en el chico que amaba.

Dejé de prestarle atención, hasta que leyendo algunos expedientes vi el nombre de “Shigeaki Kato” y casi me caí de mi silla. Llamé a la enfermera a cargo de ese chico… Y supe su historia, la cual era la otra mitad de la historia de Koyama-kun. Lo malo era que… Kato-kun era aún más inestable que Koyama-kun, me tomó muchísimo más tiempo de comprender y unir los lazos sueltos de su historia.

Los dos eran ciertamente amigos de infancia, sus madres habían sido amigas inseparables de Instituto, así que sus hijos estaban muy comunicados. Koyama-kun fue un chico sumamente sociable y amable, tenía un instinto muy fuerte de protección. Kato-kun por su parte era muy tímido y hasta egoísta. Solo hablaba bien con Koyama-kun.

Ellos se llamaban entre ellos por unos motes que ellos mismo se pusieron “Keii” y “Shige”.

El tiempo pasó. Y su amistad se fortalecía más y más, pero… Todo cambió cuando Koyama-kun se enamoró de una compañera de clase. Ahí se demostró lo posesivo que podía ser Kato-kun. La pobre chica de la que Koyama-kun estaba enamorado, no vivió más de seis meses más. Naturalmente, pese a sus escasos 21 años cumplidos, Kato-kun asumió la responsabilidad y fue enviado a prisión.

Koyama-kun, quién nunca supo el motivo real de que su mejor amigo matase a esa chica, lo visitaba seguido, su amistad de alguna manera seguía y hasta más fuerte que antes. Kato-kun se inspiró y aprovechó su tiempo en prisión y comenzó a escribir, todo lo que pudo, perfeccionándolo y un buen día le dio a su gran amigo, un manuscrito, el cual al ser leído por este, no dudó en llevarlo a una editorial.

Fueron muy felices tras pagar una fianza, Kato-kun salió bajo libertad condicional.

Y lo malo empezó ahí. Kato-kun creía firmemente que eran una pareja. Koyama-kun por su parte había ocultado a su amigo, que estaba por contraer matrimonio.

El día en que Kato-kun recibió su invitación a la boda, se volvió loco. Gritando, insultando y llorando le dijo a Koyama-kun lo mucho que lo amaba. Y lo mucho que en ese momento lo odiaba. Le dijo mil cosas de las que, según nuestras pláticas, está muy arrepentido. No mucho tiempo después fue traído a este Manicomio.

Con Koyama-kun pasó algo peor. No se casó. Perdió a su mejor amigo. Y descubrió en su interior lo necesario que era “Shige” para él. Se obligó a enamorarse de recuerdos, se obligó a amarlo, se obligó a sufrir por él. E innumerables veces se echó la culpa de todo lo sucedido con Shige.

Las enfermeras decían que era un error tener a los dos en el mismo Manicomio, pero Kato-kun odia salir de su habitación y Koyama-kun evita subir las escaleras a toda costa, así que no se ven. No saben que están juntos. Koyama-kun se aferra al único recuerdo que tiene de Kato-kun en este lugar, sus libros, y son varios pues, de alguna manera se siente rodeado por él, razón por la cual nadie puede tocar sus libros. Kato-kun por su parte está siempre encerrado en su habitación, llorando constantemente por no poder estar con su “Keii”. Fue inútil intentar juntarlos. Algunas personas a las que les llegué a contar el caso, les dio lástima.

Los demás casos eran casi tan raros como ese, estar ahí era como estar en muchos mundos diferentes. Comencé a pensar que pasaría conmigo ahí. Tal vez me volvería uno de ellos.

Pasó un año, y de alguna manera seguía cuerda. Así que fui cordialmente invitada por el “Cachetón”, a una fiesta Navideña. Fue mucha mi sorpresa porque pese a ser la mejor amiga de su novio, ese pelirrojo y yo nunca tuvimos una relación amistosa muy profunda.

Jamás pensé que por esa “Fiesta Navideña”… Vería a Tegoshi a diario.

El Cachetón, llamado cariñosamente por mi mejor amigo “Taka” o “Massu”, nos confió a todos sus invitados, que en esa fecha al fin le pediría a Tegoshi que se casara con él. Encontré eso algo asquerosamente romántico… Y volví a envidiar a Tegoshi.

La fiesta fue un rotundo éxito, pero “Massu” se guardó su proposición para el final, cuando todos nos debíamos de haber ido ya. Incluso para hacerla de emoción, el mismo se ofreció a llevarnos a nuestras casas antes de hacer esa “mágica” y “Romántica” proposición.

A ninguno de los invitados se nos ocurrió que eso podría ser una mala idea, al contrario, encontramos eso como un gran favor ya que muchos habíamos bebido más de la cuenta. Yo, llegué temprano a mi casa ese día y me fui a dormir… Para enterarme del resto de la historia mucho después.

Unos meses después me llegó la notificación de que un nuevo paciente iba a ingresar. “Otro loco”, pensé. Se me calló mi café sobre mi falda al ver el nombre de ese “nuevo loco”… Tegoshi Yuya. Cuando llegó, fue dormido, estaba sedado, y yo no entendía nada, pero el tiempo, nuevamente, me dio a conocer la respuesta.

Tegoshi podía pasar por un chico normal, es por eso que por todos esos meses hasta julio estaba “bien”, es más, muchas veces me ayudaba con el cuidado de algunos pacientes, incluso pudo ser amigo de Kato-kun y convencerlo de salir de su cuarto. Gracias a Tegoshi, Koyama-kun volvió a su personalidad amable y sociable… y sí, gracias a Tegoshi Koyama-kun y Kato-kun volvieron al fin a hablarse.

Tegoshi hablaba mucho conmigo, sentía que trabajábamos juntos. Pero era rarísimo que “Su Cachetón” no apareciera… Ni en las pláticas de Tegoshi. Y fue hasta cuando llegó la Navidad del siguiente año, pude darme una idea.

Todo iba bien, Tegoshi en especial estaba muy emocionado, consiguió que adornásemos el lugar como nunca había sido adornado. Pero al llegar el veinte de diciembre el empezó a cambiar, gritaba de un momento a otro y abrazaba los adornos hasta romperlos y luego llorar por haberlos roto.

El veinticuatro y veinticinco de diciembre pude comprender porque Tegoshi, estaba ahí, porque estaba loco. Se la pasó convenciéndome para que lo dejase usar la cocina del lugar, y por tanta insistencia no tuve otra opción más que dejarlo usarla. E hizo galletas, pero no cualquier tipo de galletas, ni siquiera galletas típicas de navidad, hizo galletas con forma de Cerditos. Estaban muy lindas, pero pude darme una idea de todo lo que pasaba.

Calentó leche a altas horas de la noche, y la puso en un vaso y se llevó cuidadosamente esas galletas y la leche debajo del árbol que el mismo puso cuando andaba más cuerdo, días anteriores. Y se sentó a esperar. Y a esperar, dieron las doce de la noche y seguía despierto, esperando, al día siguiente lo encontramos con las galletas intactas y con la leche fría y en el mismo vaso, que seguía lleno, y él… dormido, con señas de que había llorado más.

Para el fin de año no había salido de su habitación, y al comenzar a preocuparme por mi mejor amigo… Llegó el primero de enero y él estaba como nuevo.

Para mi sorpresa, regresó a la normalidad, como si fuese una persona cuerda, y decía no recordar nada de la Navidad, hasta se quejó por no haber adornado el lugar. Nadie se atrevió a decirle que él mismo adornó todo y preparó todo pero por su estado se tuvo que quitar.

La Navidad siguiente fue lo mismo, y la siguiente también. Ya estábamos acostumbrados… Así pasaron diez años más. A Tego lo apodaron “El loco de la Navidad”. Y este… seguía sin hablar de su “Cachetón”. Solo, cada mañana de Navidad amanecía dormido, bajo el árbol, que él mismo había puesto, con galletas y leche… Con señas de haber derramado un mar de lágrimas.

Tegoshi y yo teníamos ya 37 años, y fue esa noche, unos seis días antes de Navidad, cuándo una señora me fue a visitar, no la conocía… se presentó como la madre de “Massu”. Diciéndome muchísimas cosas… del día en el que fui invitada a la fiesta Navideña. Después de pasar a dejar a cada invitado en su casa, “Massu” se vio involucrado en un espantoso accidente de tránsito, en el cual, junto con tres borrachos y más de once involucrados como él, perdieron la vida. La señora me explicó que había una razón por la locura de Tegoshi, al cual ella quería como un hijo más:

“Takahisa, le pidió a Yuya que prepara las galletas de siempre con un poco de leche y que lo esperara despierto cerca del árbol, pues quería darle un regalo especial de Navidad…”

No tardé en comprender que el regalo tenía que ser la proposición de matrimonio, que mi amigo estaba esperándolo aún, que por eso lloraba tanto, que por eso se esmeraba tanto en las galletas y era muy exigente con el adorno navideño… “Massu” tenía su casa muy bien adornada esa noche… Ese día, pensé en las muchas veces que envidié a Tegoshi, y ahora le tenía muchísima lástima. La madre de Massu me entregó una cajita.

“Ese es el anillo que Takahisa le daría a Yuya esa noche…”

Lo guardé en mi escritorio, ver ese anillo…. Quizás no sería bueno para Tegoshi.

Pero las cosas esa Navidad cambiarían sin que yo lo supiese. Porque esa Navidad, encontramos a Tegoshi, de nuevo bajo el árbol, pero sonriente, sin galletas, sin leche, sin ninguna muestra de haber llorado amargamente, sonreía dormido como nunca. Lo miré extrañada. Una enfermera le movió y se quedó quieta, comenzando a llorar, Koyama-kun, que también sabía del extraño síntoma de Tegoshi en Navidad se acercó y empezó a llorar al mirarlo, y así todos lloraban al estar cerca de él. Me agaché a tomar su mano, preguntándome por qué todos lloraban. Y cuando lo hice empezaba a llorar también.

La mano de Tegoshi estaba helada, no había vida en Tegoshi. Pero… después sonreí, y mandé a que se hiciera una fiesta Navideña. Nadie me entendía, y posiblemente nunca nadie lo haga, quizás yo me volví loca también, pero…

Yo sé porque Tegoshi murió con una sonrisa en los labios, tan tranquilo, sin las galletas ni la leche, porque en su dedo anular, estaba el anillo que yo creía en mi escritorio. Massu llegó por él. Ellos estaban finalmente… Juntos. Y de nuevo, después de muchos años, volví a envidiar a mi amigo Tegoshi, porque el nuevamente era feliz. Mucho, muy feliz.





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Feliz Navidad! Regreso al mundo de los Fanfics ^^ XD Espeor les guste esta historia medio rara que se me ocurrió hoy, Felices fiestas~
yuzunyan: (Tesshi)
Título: Grito de Guerra
Género: Drama
Advertencias: Ninguna realmente.
Parejas: Nishikido Ryo x Masuda Takahisa [RyoMass], Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa [TegoMass]
Fandom: NEWS / Kanjani8
Tipo : One-shot
Resumen: Los sentimientos, por seguridad del portador es mejor decirlos en cuanto uno se da cuenta... Las consecuencias de no hacerlo pueden ser no muy agradables.

Tras una discusión con Koyama, Tegoshi había decidido que haría así que se dirigió a la sala de ensayos, el nunca paraba y siempre mejoraba en el baile, por algo amaba esa profesión, él siempre era así, y Tegoshi lo supo desde que lo vio, ese día lo diría todo.

Entro y vio al que es la persona más importante para sí, y lo vio bailando, se perdió entre los movimientos de este, veía su cara, sus músculos, su cabello, sus adorables hoyuelos, ‘esa parte’, se embelesó tanto que ‘él’ se percató de la presencia de Tegoshi.

“Hola” Dijo sonriendo, marcando aún más sus hoyuelos

“Domo… practicas… mucho” Dijo sin saber muy bien que decir.

“Sólo lo necesario, ¿Necesitas algo?” Dijo acercándose a Tegoshi.

“Si… de hecho quiero decirte algo importante” Tegoshi estaba agarrando valor.

“Pues dime” Se acercó más a Tegoshi, poniendo a este más nervioso.

“Massu, tu sabes que eres alguien demasiado especial para mi ¿No?”

“Claro que lo sé, Tesshi, soy tu mejor amigo”.

“Y si… ¿No fuera solo eso?” Inquirió el menor rubio.

“¿A qué te refieres?”

“Y… ¿Si yo te viese de otra forma, tal vez muy distinta pero según yo hermosa?”

“No te entiendo”

“Claro, si me entendieras no serias el adorable, mas bueno que el pan; Massu…”

“Tesshi, explícate…”

“Estoy reuniendo mucho valor ¿sabes?”

Los dos estaba en el centro de la sala de ensayos, ambos muy cerca del otro, el más pequeño de los dos, extremadamente sonrojado y con mucha fuerza de voluntad, el otro estaba más bien tranquilo pero curioso de saber lo que su compañero, y mejor amigo le iba a decir, la sala estaba sola, Ryo no había ido, Shige se fue temprano, Koyama estaba en otra sala y YamaPi se había retirado pues se sentía mal y para sorpresa de todos Kamenashi lo había ido a recoger, ellos dos estaban solos y Tegoshi tenía todo su valor usado, Massu por su parte no entendía la situación.

“Yo…” Él estaba muy sonrojado, el pobre Tesshi había batallado consigo mismo durante más de dos años, con intentos interrumpidos que tomaba como señales de no decir nada, pero el sentimiento ya era más fuerte, y los celos más notorios, él había discutido con Koyama, su ‘madre’ acerca de la situación ya varias veces, Koyama mostraba optimismo, y decía por una respuesta afirmativa de parte de Massu, cosa Shige apoyaba, Ryo por su parte no parecía convencido y Pi no sabía de la situación, Tesshi, antes de contarle a Koyama había tomado consideración de varios posibles desenlaces , pero tenía miedo de pensar en todos los posibles resultados, así que se tragó gran parte de su orgullo y dijo: ”Massu, tu, para mi… bueno… ¿es demasiado raro decir que te amo?”

“…” El interpelado se quedó sin palabras, él era su mejor amigo y confidente, por su mente paso los recuerdos de Tegoshi fugazmente, lo cual era más de la mitad de su vida, quiso hacerse el desentendido “ Nos amamos mutuamente como amigos, o quizás hermanos Tesshi, así que decir eso no es gran problema ¿Verdad?”

Tegoshi se quedó sin aliento un rato, instantáneo, pero él no perdió la esperanza así que siguió:

“No Massu, no me entiendes, yo te amo, te adoro, fantaseo contigo, te veo como mi hombre, como mi Massu, como mi PAREJA IDEAL.” ¿De dónde saco tanto valor Tesshi?, solo dios lo sabe, porque ni el mismo se controlaba… Tal vez tenía una esperanza

Massu había entendido desde el principio pero quizás no lo quería aceptar, no quería aceptar que su amigo se había enamorado de él, el chico de mejor sonrisa del grupo no sabía que responder, tan solo hacía dos meses se habría aventado a él diciendo que sentía exactamente lo mismo, pero las noches enteras llorando y tratando de borrar los sentimientos que lo hacían sufrir y el apoyo de ‘esa tan especial persona’, Massu no estaba 100% curado de su enamoramiento de Tesshi, pero el sentimiento era ya muy pequeño, miles de noches, antes de que ‘esa tan especial persona’ lo ayudara, deseaba con toda su alma ser tan amado por Tesshi y tenerlo entre sus brazos y hacerlo suyo, pero esas noches desde hacía ya tiempo se habían ido y la fantasía se quedó en eso, fantasía, ¿Cómo era posible que, ahora se volviera realidad?, no era justo, para ninguno de los dos, ‘esa persona tan especial’ no merecía eso, y Massu lo sabía… ¿Qué decir?, no queda otra, inventar excusas sería tonto e infantil, lo justo era… La verdad.

“Es algo muy curioso lo que me dices Tesshi…”

“¿Curiosos son mis sentimientos hacia ti?”

“No, eso no, curioso es que me lo digas AHORA, pues si lo hubieras hecho hace dos meses posiblemente nos estaríamos besando quizás...”

“¡¿Eh?!”

“Yo te amaba Tesshi, nunca lo notaste, los almuerzos, las idas al karaoke, todo, yo te amaba…”

“…”

“Pero te tardaste, yo, bueno, alguien ocupa el lugar que deseas ahora, alguien ya tiene ese lugar”.

“¿Cómo?”

“Ryo-chan, el me consoló mucho tiempo, me hizo amarlo, desearlo, y bueno el me ama desde hace más tiempo que tú”

“…” Se esuchó un sonido, o eso se pensó Tegoshi, era el sonido de su propio corazón roto, dos meses, ¡dos meses!, eso era, ” ¿Por qué no lo note?” Se decía Tesshi, reflexionaba ahora, Massu a su manera se declaró y él lo rechazó, Ryo, ¿Cómo puede ser Ryo?

“Tal vez sienta algo por ti todavía Tesshi, y eso Ryo lo sabe, por eso me hace suyo muchas veces, y me mima siempre, Ryo ve peligro en ti, pues yo puedo enamorarme de ti otra vez, pero ahora tengo a Ryo y él me hace feliz, me da la felicidad que quise de ti y nunca me diste.”

Massu sentía parte de sí mismo romperse, pero Tegoshi tenía que saber la verdad, Tegoshi seguía siendo parte de Massu, y quizás lo iba a ser durante casi toda la vida, era duro para ambos, por eso cuando la puerta se abrió los dos se sorprendieron tanto que brincaron, quien entró, los veía y seguramente los había escuchado era el lengua venenosa de Ryo.

“Ya lo sabes Tegoshi, por eso no quería que te le declaras a MI Massu, lo gané, porque tu no lo supiste aprovechar, solo ibas a ser lastimado… Pues desde el principio PERDISTE.”

“¡Yo no he perdido!”

El grito del más pequeño sonó muy fuerte, los dos mayores se miraron y esperaron algo más, que fue lo siguiente:

“Yo me declaré, y no me han dicho que NO al 100%, Massu dijo que puede enamorarse de mi otra vez, sé que puedo lograrlo…”

“Bien sabes que contra mí, tú no tienes oportunidad” La voz de Ryo era segura, y mientras lo decía abrazaba a Massu por solo un lado haciéndole cariños en las mejillas y en la espalda.

“¡Ganaré!, porque AMO a Massu y odio perder, ¡RYO ESTO ES LA GUERRA, ambos por el corazón del ser amado, veamos quien es el mejor!”

“Si quieres que sea así, lo decidirá MI adorado buta” Dijo burlón Ryo.

“Háganlo, compitan…”Dijo con un hilo de voz el de la sonrisa hermosa, para supresa no solo de Tesshi quien lo vio como oportunidad, sino de Ryo también quien no entendía el por qué.

“Yo… no te decepcionaré Massu, yo ganaré y te demostraré lo mucho que te amo” Dijeron los dos y la guerra empezó.

Sueño

Apr. 1st, 2013 08:17 pm
yuzunyan: (Tesshi)
Título: Sueño
Género: Drama (?)
Advertencias: Muerte (?)
Pareja: Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa [TegoMass]
Fandom: NEWS
Tipo: One-shot
Resumen: Un sueño puede aclarar más de una duda y despertar más de un temor. Quizás el más grande de ellos...

Se levantó perezosamente, alguien tocaba con insistencia la puerta, se preguntó quién sería a esa hora de la madrugada en jueves, exactamente las tres con veintisiete minutos. Cuando Masuda abrió la puerta… Un par de brazos le abrazaron fuertemente y escuchó “Gracias a Dios”.

Esa mañana era totalmente normal, un viernes 29 sin ninguna cosa en especial, sólo era un día en que tenía que ir a trabajar unas horas y regresar a su casa, para luego quizás ir a alguna reunión con amigos “Tener un viernes social” se podría decir.

Llegó al trabajó y saludó como de costumbre a sus amigos, a Koyama con una sonrisa brillante, a Kato con un apretón de manos… y a Massu con las palabras “buenos días”, hablaron un poco acerca del trabajo programado y partieron al estudio de fotos donde solían tomarse las sesiones para la Duet; serían portada y tendrían doce páginas.

El tema de la sesión fueron las flores y el significado de sus colores. Fue una magnifica sesión que los cuatro disfrutaron, luego vino la entrevista la cual con respuestas típicas de él mismo y de verdadero Idol terminó satisfactoriamente.

Eso era todo por ese día. Era contradictorio el trabajo, había días en que no dormía por trabajo y había otros en que terminaba a las once de la mañana.

Decidió entonces ir con sus amigos a donde Koyama dijo; ir a comer todos juntos a un restaurante caro. De broma pidió que le pagaran la comida y los demás aceptaron. Pintaba bien el asunto.

Abordaron el auto de Koyama, en la parte de atrás iban Kato y Masuda, mientras que adelante en el volante Koyama, quedando él en el puesto del copiloto. Una vez todos listos partieron atravesando una buena parte de la ciudad para llegar al dichoso restaurante.

Miró a los dos de atrás por el retrovisor, iban jugando, riendo animosamente, justo como en la sesión pasada, justo como en la presentación más reciente, justo como en la gira anterior, igual que como en muchas sesiones pasadas y justo como más le molestaba.

Suspiro enfadándose de pronto, y pese a no “tener motivos” se hallaba ahora arrogante y callado, cosa que no notaron los demás pues uno iba atento al tráfico y los otros dos jugando entre sí. Molesto de verdad.

Faltaba una cuadra para llegar al restaurante. Koyama le dijo algo que Tegoshi por su enfado no escuchó o no quiso hacer.

“¿Viene alguien por la derecha?”

Esa pregunta fue la que se formuló y también la que fue ignorada. Y si no hubiese sido por la astucia del mayor del automóvil, algo grave hubiese pasado con ese autobús. Koyama regañó a Tegoshi y este sólo puso sus ojos en blanco. Seguía molesto. Shige y Masuda seguían riendo entre ellos.

Bajaron del automóvil, ingresando al restaurant, Tegoshi tomó delantera, sin dirigirles la palabra a ninguno de sus tres amigos, cosa que apreció no importar pues seguían entre risas los dos que venían atrás pero ahora con Koyama anexado. Fastidioso.

Estando ya sentados ordenaron cada uno un platillo mus distinto entre sí. Se hizo una plática en lo que la comida era esperada, Tegoshi no hablaba, la manera en que se habían sentado era tal que él no estaba a lado de Massu, sino en frente de él, por lo que si él no se incluía a la plática, lo podían excluir sin querer.

La comida llegó y entre bromas Masuda le dio un poco de su comida a Shige, y este hizo lo mismo. Tegoshi se fastidió de verdad. Chasqueó al lengua y se levantó bruscamente llamando por primera vez la atención de los dos juguetones.

“¿Qué te pasa?”

“¿Ocurre algo malo, Tego?

Preguntaron Shige y Masuda en ese orden, Tegoshi puso pala cara y mencionó que se tenía que ir, tomó su celular que había dejado a lado suyo y les dejó un billete que cubría el costo de su comida, se alejó rápidamente.
“Iré a ver qué le pasa”, Masuda se levantó y lo persiguió, al percatarse de esto el menor echó a andar más rápido.

Salieron del restaurante, Tegoshi se empezaba a perder entre la multitud, para Masuda era cada vez más difícil seguirlo, y no podía gritar su nombre, alguien los reconocería y sería un problema. Pero no por eso dejó de perseguirlo como pudo. Algo estaba mal en él.

Tegoshi debatía consigo mismo en un parque infantil “¿Qué había sido todo eso?” “¿Por qué seguía tan enfadado?” Se contestaba a sí mismo esas preguntas cuando levantó la vista a la pantalla que se encontraba en el edificio de enfrente.

“Ataque terrorista una cuadra del Restaurante “Hoshi”, se cuentan ya 15 muertos”

No pudo poner atención a más detalles. Una cuadra del restaurante en el que había estado hacía unos veinte minutos. Dio gracias a que haya sido a una cuadra y se fue a casa.

Al llegar se tumbó en su sofá, echó una mirada a su teléfono de casa y vio que parpadeaba, tenía un mensaje.

“¿Tegoshi? ¡¿Por qué no atiendes el móvil?! ¡¿Dónde rayos estas?!” Era Koyama… “Maldita sea…” La voz se alejó un momento, “Me parece que no está en casa, ya lo sé Shige… Tú llama a sus padres...” La grabación se oía confusa, pero pudo adivinar que Shige y Koyama lo buscaban, suspiro queriendo cortar el mensaje hasta que escuchó unas últimas palabras a lo lejos… “¿Ustedes son NEWS? Tengo una mala noticia… Masuda-san fue la primera víctima del ataque terrorista…” y el mensaje se acabó.

Se le heló la sangre en un instante… “¿Massu la primera víctima?” Se deshizo en ese momento. El llanto se apoderó de él y no pareció ser capaz de pensar en otra cosa. Su conciencia pareció regresar después… mucho después, estaba de traje frente a una tumba recién puesta.

“Massu… Esto es mi culpa…”


Se levantó agitado. No se ocupó de ponerse ropa para salir, tampoco de si se veía bien o sí era muy reconocible, era de madrugada. Tenía que comprobarlo. Tocó la puerta con insistencia, desesperadamente, le abrieron.

“Gracias a Dios”. Dijo en cuanto lo vio y abrazó.

Massu lo miró extrañado, Tegoshi lloraba, y no lo soltaba, el mayor con dificultad lo hizo llegar consigo a la sala.

“¿Qué te pasa?”, le preguntó.

“Me gustas” Sólo dijo eso.

“¿Eh? ¿Por qué lloras?” Se quedó confuso el mayor.

“Porque no quiero que ni en sueños te vuelva a perder”. Masuda le abrazó hasta que este se quedó dormido entre sollozos. Al día siguiente Tegoshi no se despegó de él. Aun cuando fueron al restaurante se quedó a su lado y no le soltó. Masuda se extrañó pero la respuesta fue la misma. Encogiéndose de hombros no le importó mucho, sólo mimó a su manera al menor que se aferraba a él. Ese día, esa semana y para siempre.
yuzunyan: (Tesshi)
Título: La sonrisa pérdida de Tegoshi.
Género: Romance (?)
Advertencias: No hay :B
Pareja: Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa [TegoMass]
Fandom: NEWS
Tipo: One-Shot
Resumen: Las fans son muy observadoras, distinguen cuando alguien de sus artistas fingen aunque sea un poco en uan fotografía. Al menos eso descubrió Koyama.

Koyama por encargo de su hermana fue a la librería cercana de su casa comprar un recetario, encubriéndose un poco llegó al establecimiento y su curiosidad lo obligó a ver a las chicas que hojeaban las revistas que ahí estaban a la venta. Sonrió. Porque justamente ojeaban una “Wink Up” y una “Duet” en las páginas dedicadas a NEWS.

La que parecía más pequeña señalaba varias veces a Masuda haciendo alusión a lindo que lucía en cierta fotografía y la otra observaba seria las dos sesiones.

“¿Qué sucede?” Le preguntó la menor.

“¿No te das cuenta…? Tegoshi…” De desvaneció su voz y la otra comprendió.

“Esa no es su sonrisa real” Dijeron a coro las dos.

“Desde hace dos ediciones no muestra la sonrisa de siempre” Concluyó la mayor. Tras un rato más, entre las dos compraron esas dos revistas, yéndose del lugar, Koyama, curioso de saber a qué se referían se acercó a ver esas revistas que habían estado viendo aquellas chicas, contemplando a Tegoshi en ambas sesiones.

“¿Eh? Tenían razón… no es su sonrisa real” Suspiró Koyama ya algo preocupado, porque pensó que desde febrero ese semblante estaba. Al día siguiente se lo contaría a Masuda y a Kato, compró el recetario para su hermana y dio vuelta a casa.

Llegó un poco tarde pero aún lo suficientemente temprano como para que Tegoshi aún no estuviera aún. Apresuró entonces a contarle su descubrimiento a sus dos compañeros, mostrándoles ambas revistas. Ellos evidentemente mostraron preocupación. El trabajo andaba realmente bien para NEWS y Masuda afirmó que como TegoMass estaba también las cosas marchaban excelentes. Ninguno sabía que Tegoshi tuviese problemas con alguna persona o en la familia o tal vez con su salud.

Los tres estaban por decir algo cuando en eso llegó Tegoshi, sonrió falsamente saludándolos y ellos le respondieron al saludo, ocultando las revistas. Pronto el manager llegó explicándoles la mecánica de cómo sería su siguiente álbum, lo especial que era y además la gira que se avecinaba, dando ideas de la forma en que llevarían a cabo ese proyecto. No era cualquiera. Era su décimo aniversario.

Hablaron durante un rato acordando algunas cosas como los colores que podrían quedar y además ciertas ideas básicas de cómo podrían realizar la gira, bromeando un poco. Koyama intentó ser más bromista de lo normal para sacarle “esa sonrisa” a Tegoshi… Pero fracasó.

Kato fue el siguiente en intentar poner la sonrisa de Tegoshi de nuevo en su rostro. No le fue posible, porque sólo recibió las palabras “Lo tuyo no es la comedia, Shige”.

KoyaShige miró a Masuda, casi diciéndole que era su turno de intentar hacerlo sonreír. Este sin embargo no estaba seguro si era una buena idea, sin embargo acabó por acceder por las miradas que sus amigos le dedicaron.

“Tegoshi”

“Dime, Massu” Tegoshi levantó la vista de la letra que leía en ese momento, de una de las canciones nuevas canciones que se incluirían en su álbum.

“Andas raro de un tiempo acá”.

Koyama se palmeó así mismo la frente ¡Así no se debían decir las cosas!, Kato sólo soltó un suspiro. Masuda no era alguien que sabía irse por las ramas.

“¿Lo crees?” Ladeo Tegoshi su cabeza, un tanto confuso.

“Sí” Afirmó en un tono bajo el pelirrojo. “¿Quieres ir a comer conmigo para hablar de eso? Tiene tiempo que no salimos si quiera a caminar…

Y la magia se hizo. La resplandeciente sonrisa natural y contagiosa de Tegoshi apareció como si Masuda hubiese dicho las palabras mágicas exactas. Se levantó animado y miró a Masuda, haciendo un puchero.

“Tardaste mucho en pedirme la segunda cita, Massu” Masuda se apenó. Y los otros dos que no se habían perdido detalle de la escena que acontecía entre el rubio y el pelirrojo, estaban realmente perplejos.

“Lo siento”

“No te disculpes, tontito… Así eres” Tegoshi sonrió cogiendo su chaqueta. Y tomando a Masuda de la mano. “¿Nos vamos?” Masuda le devolvió la sonrisa yéndose con él.

“Así que Massu…” Empezó a decir Koyama.

“Tenía la sonrisa de Tegoshi” Concluyó Kato.

Al mes siguiente Koyama fue curiosear a esa misma librería, encontrando a las chicas de ese entonces. “¡Aki-chan! ¿Te diste cuenta? ¡La sonrisa de Tegoshi...!”

“Sí… Regresó” susurró Koyama junto con aquella chica, las vio irse después tras comprar esa edición.


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He decidido empezar a publicar mis fanfics aquí. Blogger ya no me gusta tanto, con el tiempo me iré pasando todo lo que tenía en Blogger aquí.
yuzunyan: (Default)
Este es el primer post que realizo en LJ, la verdad no sé usar esta red social pero bueno... Me presentaré:
Soy YuzuNyan!
Amo a NEWS y a TegoMass <3
Siendo esos dos melosos mis consentidos.
Adoro también a Kis-My-Ft2 y a SID, junto con FLOW, An Cafe y recientemente V6
Solistas me gustan Yamashita Tomohisa, Akanishi Jin, YUI, Kanon Wakeshima, Meisa Kuroki y Yui Makino y creo que nada más...
Del K-pop me gusta BigBang y 2NE1 *w*
Amo los doramas! Y tengo preferencia por los japoneses...
Soy una mexicana de 16 años... Yoroshiku~


Posted via m.livejournal.com.

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